Conmemoran el 110 Aniversario Luctuoso del Fundador de la Colonia Progreso, Profesor Nicolás Román Benítez

Por David Mendoza L.

Acapulco, Guerrero, 6 de diciembre de 2024. – Con un emotivo evento, la colonia Progreso de Acapulco rindió homenaje al Profesor Nicolás Román Benítez, en el marco del 110 aniversario luctuoso de su fallecimiento. Esta fecha, que marca un hito en la historia local, fue recordada con gran respeto y cariño por la comunidad, así como por los familiares cercanos del fundador de la colonia, quien dejó un legado perdurable de lucha social, justicia y desarrollo comunitario.

El acto conmemorativo se llevó a cabo en el monumento que fue erigido en su honor, a un costado del mercado emblemático de la colonia Progreso. En el evento estuvieron presentes sus hijas, nietos y bisnietos, quienes acompañaron a la comunidad en este significativo aniversario, recordando la figura del profesor Román Benítez no solo como fundador, sino como un verdadero líder que dedicó su vida a la lucha por el bienestar social de los más necesitados.

Adela Román Ocampo: Recuerdos y Reflexiones de una hija

La ceremonia inició con las palabras de la ex presidenta del municipio de Acapulco, Adela Román Ocampo, quien es hija del Profesor Nicolás Román. Con voz emocionada, Adela recordó algunos pasajes de la vida de su padre, destacando su dedicación a la educación y su incansable trabajo por mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la colonia Progreso. En su discurso, compartió con los presentes una entrañable anécdota sobre el apodo que los vecinos le dieron a su padre: “El Rey”. Recordó cómo, después de que su madre, María Elena, pariera a su hermana, su padre recorría las calles con el bebé en brazos, y fue entonces cuando los vecinos exclamaron “ahí viene el Rey”. Desde ese momento, Nicolás Román fue conocido como “El Rey” en la colonia.

Adela también destacó la profunda preocupación que su padre siempre mostró por el bienestar del entorno, señalando que él se encargaba personalmente de cuidar las plantas y de barrer las calles cercanas a su hogar, demostrando su amor por su comunidad y su deseo de mantenerla limpia y ordenada.

El Profesor Nicolás Román: Luchador Social y Defensor de los Derechos

En su intervención, la Lic. Adriana Román Ocampo, ex presidenta del DIF Acapulco y nieta del Profesor Nicolás Román, dio lectura a un escrito que su padre había dejado luego del fallecimiento del líder comunitario. En él, se narraba la vida de Nicolás Román como un hombre comprometido con los derechos de los trabajadores, la justicia social y la educación. Destacó su participación en los sindicatos, especialmente como secretario general del sindicato de mineros en Taxco, donde también conoció a su esposa, María Elena, con quien tuvo a su primera hija, Rosa Román Ocampo.

Además, Adriana recordó que Nicolás Román fue un firme defensor de la educación, siendo presidente de la sociedad de padres de familia de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa durante varios años. A lo largo de su vida, Nicolás también sufrió la represión política, pues fue considerado un preso político debido a su activismo en favor de los derechos de las clases más desfavorecidas.

Una anécdota de valentía frente al ejército

Uno de los momentos más emotivos del evento fue cuando Adriana relató una anécdota que ilustraba la valentía y el compromiso de su abuelo. En los años 50, cuando se encontraba en proceso la fundación de la colonia Progreso, el ejército llegó para desalojar a los pobladores de los terrenos. Ante la amenaza de ser arrestado nuevamente, los vecinos pidieron al Profesor Nicolás que se escondiera para evitar ser detenido, pero él, sin dudarlo, salió a enfrentar a los militares y les dijo: “Todos estamos aquí por una causa social, tenemos derecho a un pedazo de tierra”. Esta actitud valiente ante la injusticia reflejó el coraje y la determinación de Nicolás Román, quien no dudó en poner en riesgo su libertad por defender los derechos de su comunidad.

El legado de dignidad y lucha

Al concluir la ceremonia, los medios de comunicación entrevistaron a Adela Román Ocampo, quien fue consultada sobre la principal enseñanza que su padre le había dejado. Con una sonrisa nostálgica, Adela respondió con una palabra cargada de significados: “Dignidad”. Para ella, el legado de su padre es un ejemplo de dignidad personal y social, un valor que Nicolás Román defendió con firmeza a lo largo de toda su vida y que sigue siendo un pilar fundamental en la familia Román.

Un evento familiar y comunitario

La ceremonia fue acompañada por la presencia de los familiares cercanos al Profesor Nicolás Román, entre ellos su primera hija, Rosa Román, su esposa María Elena, y otros miembros de la familia, incluidos nietos y bisnietos. Todos se unieron para rendir homenaje al patriarca de la familia y a la figura histórica que fue fundamental en el crecimiento y la organización de la colonia Progreso.

Este evento no solo fue un recordatorio de los esfuerzos de Nicolás Román por lograr una sociedad más justa y equitativa, sino también una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan la historia de lucha que dio origen a uno de los barrios más emblemáticos de Acapulco. La colonia Progreso, hoy en día, sigue siendo un testamento del esfuerzo y la dedicación de su fundador, quien, con su visión y determinación, logró transformar la vida de muchos.

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